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CBDC

India está usando subsidios agrícolas y programas de alimentos para impulsar la adopción de la e-rupia, mientras el Banco de la Reserva de la India estudia una conexión de monedas digitales entre los BRICS que podría reducir la dependencia del dólar, pero también elevar la presión geopolítica.***

  • El Banco de la Reserva de la India ejecuta cerca de 10 pilotos que canalizan parte de un sistema de asistencia social de USD $80.000 millones a través de la e-rupia.

  • Los programas en Maharashtra y Gujarat usan subsidios programables y beneficios alimentarios, aunque la adopción sigue muy por detrás de UPI.

  • India también evalúa una propuesta para enlazar las CBDC de los BRICS antes de la cumbre de 2026, con posibles repercusiones frente a Estados Unidos.

India está recurriendo a los pagos de asistencia social para darle un uso más claro a su moneda digital de banco central, conocida como e-rupia, en un momento en que la adopción sigue siendo modesta frente a otros sistemas de pago ya consolidados en el país.

La estrategia combina objetivos domésticos y ambiciones geopolíticas. Por un lado, Nueva Delhi busca reducir fugas y corrupción en la entrega de subsidios. Por otro, el Banco de la Reserva de la India estudia un mecanismo que conecte las monedas digitales de los países BRICS para facilitar pagos transfronterizos y disminuir la dependencia del dólar estadounidense.

De acuerdo con información reportada por CoinDesk a partir de un despacho de Reuters, el banco central indio está ejecutando unos 10 programas piloto que canalizan parte del sistema de asistencia social del país, valorado en cerca de USD $80.000 millones, a través de la e-rupia.

Subsidios y alimentos como motor de adopción

La lógica detrás de estos pilotos es simple. Si una moneda digital emitida por el banco central no encuentra casos de uso cotidianos, su crecimiento tiende a frenarse. India intenta resolver ese problema utilizando transferencias públicas de alto volumen y fuerte impacto social.

En la aldea de Phulenagar, en Maharashtra, agricultores están recibiendo subsidios programables que cubren hasta 80% de los costos de sistemas de riego por goteo. Ese dinero solo puede utilizarse con proveedores aprobados, lo que introduce una capa de control sobre el destino de los fondos.

La programabilidad es uno de los elementos más observados en el desarrollo de las CBDC. En términos sencillos, permite que el dinero sea entregado con condiciones específicas de uso. Para los gobiernos, esto puede traducirse en menos desvíos y mayor trazabilidad. Para los críticos, también abre debates sobre vigilancia financiera y límites al uso del dinero.

En Gujarat, otro programa apunta a incorporar antes de junio a los 7,5 millones de hogares elegibles para alimentos subsidiados. La idea es escalar la adopción de la e-rupia a través de transferencias dirigidas y de un esquema vinculado a necesidades básicas, en lugar de depender únicamente del uso voluntario en el comercio diario.

Un crecimiento que sigue siendo pequeño frente a UPI

Pese al impulso oficial, las cifras muestran que la e-rupia todavía está lejos de competir con la infraestructura de pagos digitales dominante en India. La moneda digital ha alcanzado unos 10 millones de usuarios, frente a aproximadamente 7 millones registrados a comienzos de este año.

Sin embargo, el volumen acumulado de transacciones desde su lanzamiento en diciembre de 2022 suma apenas USD $3.600 millones. Esa cifra luce reducida cuando se compara con la Interfaz Unificada de Pagos, o UPI, que procesa alrededor de USD $300.000 millones cada mes.

La comparación es clave porque UPI ya resolvió buena parte del problema que una CBDC intentaría atender en pagos minoristas. Es un sistema ampliamente aceptado, rápido y familiar para millones de usuarios. Eso obliga a la e-rupia a diferenciarse no solo por eficiencia, sino por funciones nuevas, como la entrega condicionada de beneficios públicos.

El avance tampoco ha sido lineal. En 2024, CoinDesk informó que varios bancos importantes, entre ellos HDFC, Kotak Mahindra y Axis Bank, acreditaron salarios de empleados en billeteras de CBDC para ayudar al sistema a superar 1 millón de transacciones diarias en diciembre de 2023. Ese hito, sin embargo, no se sostuvo con el tiempo.

El cálculo político detrás de la e-rupia

La experiencia de India refleja un problema más amplio en el mundo de las monedas digitales de banco central. Muchos bancos centrales han avanzado en pruebas tecnológicas, pero pocos han encontrado una razón convincente para que ciudadanos y empresas cambien hábitos ya establecidos.

En ese sentido, la asistencia social ofrece una vía concreta. Si el Estado ya distribuye recursos de forma periódica, puede usar esa infraestructura para introducir nuevas herramientas de pago. Además, un sistema con reglas programables puede ayudar a que los fondos lleguen al beneficiario correcto y se usen en el fin previsto.

No obstante, esa misma ventaja técnica puede convertirse en un punto de discusión pública. Cuanto mayor sea la capacidad de definir dónde, cuándo y cómo se usa el dinero, mayor será también el debate sobre privacidad, autonomía del usuario y supervisión estatal.

Por ahora, el gobierno indio parece concentrado en los beneficios operativos. Los pilotos buscan demostrar que la e-rupia puede cumplir una función práctica en programas sociales, en vez de presentarse solo como una innovación financiera sin demanda orgánica.

La dimensión BRICS y el desafío al dólar

La experimentación doméstica coincide con una discusión de mayor alcance internacional. El Banco de la Reserva de la India ha instado al gobierno a avanzar una propuesta para conectar las CBDC de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica en la cumbre de 2026 del bloque BRICS.

El objetivo sería agilizar el comercio transfronterizo entre esas economías y reducir la dependencia del dólar estadounidense en ciertas operaciones. En la práctica, un sistema de este tipo podría abaratar y acelerar pagos internacionales si los bancos centrales logran interoperabilidad técnica y acuerdos políticos suficientes.

La idea no surge en el vacío. Durante los últimos años, varios países han buscado alternativas al sistema financiero dominado por el dólar, en parte por razones de eficiencia y en parte por consideraciones estratégicas. Para los BRICS, una red de CBDC interoperables podría servir como herramienta monetaria y también como señal política.

Pero esa ambición conlleva riesgos evidentes. El presidente Donald Trump ha amenazado con imponer aranceles a países BRICS que impulsen alternativas al dólar. Además, ya ha aplicado gravámenes a importaciones indias vinculados en parte a las compras de crudo ruso por parte de India, elevando la sensibilidad geopolítica de cualquier coordinación monetaria dentro del bloque.

Entre la innovación financiera y la presión geopolítica

Lo que está ocurriendo en India muestra que las CBDC ya no se discuten solo como una mejora tecnológica en pagos. También se están convirtiendo en instrumentos de política pública, control administrativo y estrategia internacional.

En el plano local, la e-rupia intenta abrirse paso mediante subsidios agrícolas y programas de alimentos. En el plano externo, podría formar parte de una arquitectura de pagos BRICS con implicaciones comerciales y diplomáticas más profundas.

La gran incógnita es si ese doble impulso bastará para consolidar su uso. Hasta ahora, la escala de la e-rupia sigue siendo reducida frente a la maquinaria de UPI. Eso sugiere que la adopción de una moneda digital estatal no depende solo de la tecnología, sino de que exista una necesidad concreta que los usuarios perciban como superior a las alternativas ya existentes.

Con la cumbre BRICS de 2026 en el horizonte, India parece decidida a seguir probando esa tesis en casa y fuera de sus fronteras. El resultado de esos ensayos podría influir no solo en el futuro de la e-rupia, sino también en el papel que las monedas digitales de banco central jugarán en la competencia monetaria global.

 
 
 

El nuevo gobernador del Banco de Corea estrenó su mandato con una señal clara: Seúl quiere avanzar en CBDC y depósitos tokenizados emitidos por bancos, mientras las stablecoins quedaron fuera de su discurso en un momento clave para la regulación de activos digitales.***

  • Shin Hyun-song priorizó las CBDC y los tokens de depósito bancarios en su primer discurso como gobernador del Banco de Corea.

  • Las stablecoins no fueron mencionadas, pese a que siguen en el centro del debate regulatorio bajo la Ley Básica de Activos Digitales.

  • El Banco de Corea también prometió mayor vigilancia sobre criptomonedas, finanzas no bancarias y una modernización del mercado cambiario.

🏦💥 Banco de Corea prioriza CBDC y depósitos tokenizados

El nuevo gobernador, Shin Hyun-song, omite las stablecoins en su primer discurso.

Su enfoque se centra en monedas digitales emitidas por el banco central y mayor vigilancia sobre criptomonedas.

Además, se anuncia un… pic.twitter.com/ld4C0L3pZp

— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) April 21, 2026

El nuevo gobernador del Banco de Corea, Shin Hyun-song, dejó una señal relevante para el futuro del dinero digital en Corea del Sur. En su primer discurso al frente de la institución, puso en primer plano a las monedas digitales de banco central, conocidas como CBDC, y a los depósitos tokenizados emitidos por la banca, mientras evitó cualquier referencia a las stablecoins.

La omisión no pasó desapercibida. Llega justo cuando Corea del Sur debate nuevas reglas para el ecosistema cripto, incluyendo la Ley Básica de Activos Digitales, una propuesta que busca definir el marco para la emisión de stablecoins y otros activos digitales dentro del país.

Para lectores menos familiarizados con el tema, una CBDC es una versión digital del dinero emitido directamente por un banco central. Los depósitos tokenizados, en cambio, suelen representar pasivos bancarios tradicionales en infraestructura basada en blockchain, con la promesa de hacer más eficientes pagos, liquidaciones y otros procesos financieros.

En ese contexto, la postura inicial de Shin sugiere una preferencia por un modelo donde el Estado y los bancos regulados mantengan el control del sistema monetario digital. Esa visión contrasta con propuestas que abrirían espacio más amplio a stablecoins emitidas por actores privados fuera del sistema bancario tradicional.

CBDC y depósitos tokenizados toman el centro

Shin, quien comenzó oficialmente su mandato de cuatro años el martes tras una ceremonia en Seúl, destacó que el Banco de Corea continuará avanzando con la segunda fase del Project Hangang. Según los reportes de CoinDesk y Cointelegraph, esa iniciativa funciona como un piloto del banco central para probar una infraestructura de dinero digital y depósitos tokenizados.

En una versión de los reportes, el proyecto fue descrito como un piloto minorista de CBDC y tokens de depósito. En otra, fue presentado como una prueba de sistema mayorista de CBDC basado en blockchain. En ambos casos, el mensaje central fue el mismo: el Banco de Corea ve estas herramientas como la base de su estrategia de modernización monetaria.

El gobernador también resaltó la participación del banco en Project Agorá, un esfuerzo internacional liderado por el Banco de Pagos Internacionales. Esa iniciativa estudia la tokenización de pagos transfronterizos y reúne a varios bancos centrales en la exploración de nuevas arquitecturas para mover dinero entre jurisdicciones con mayor eficiencia.

Shin sostuvo que estos proyectos ayudarán a elevar el estatus del won surcoreano dentro del entorno de pagos digitales. La idea apunta no solo a la innovación doméstica, sino también a preservar relevancia monetaria en una economía global donde las infraestructuras de pago se están volviendo cada vez más programables, interoperables y digitales.

Su discurso enmarcó este giro como parte de una transformación más amplia en la banca central durante un período de tensión económica, menor crecimiento interno e incertidumbre global. También advirtió sobre la necesidad de mantener una política monetaria prudente y flexible frente a presiones inflacionarias, shocks geopolíticos y cambios en la economía mundial.

La ausencia de stablecoins reaviva el debate regulatorio

Si hubo un elemento que captó especial atención, fue la ausencia total de las stablecoins en sus comentarios inaugurales. El silencio resulta significativo porque el tema domina actualmente buena parte del debate político y regulatorio en Seúl, donde legisladores y supervisores siguen divididos sobre cómo encajar estos activos dentro del marco legal local.

La discusión gira en torno a si la emisión de tokens vinculados al won debe limitarse exclusivamente a bancos comerciales regulados o si también debería abrirse a firmas fintech y tecnológicas no bancarias. Esa diferencia no es menor, porque define quién podrá competir en el futuro mercado de dinero digital privado del país.

La falta de menciones contrasta con declaraciones previas del propio Shin. Durante su audiencia de confirmación, había dicho a legisladores que las stablecoins podían coexistir con las CBDC y los depósitos tokenizados de manera “complementaria y competitiva”. Ese matiz sugería una visión más abierta que la proyectada en su primer mensaje oficial como gobernador.

Sin embargo, su postura general sigue inclinándose a favor de un esquema liderado por entidades supervisadas. Shin ha defendido que cualquier emisión de stablecoins debería comenzar con bancos regulados, una idea consistente con su modelo de arquitectura monetaria: el banco central emitiría la CBDC y los bancos comerciales ofrecerían tokens de depósito totalmente convertibles en esa moneda digital.

El mes pasado, además, publicó un trabajo académico en el que cuestionó que las stablecoins cumplan una propiedad esencial del dinero, la “unidad”. Su argumento fue que las redes blockchain están fragmentadas entre distintas cadenas, con comisiones, niveles de seguridad y grados de descentralización diferentes, lo que complica una experiencia monetaria homogénea.

Más supervisión para criptomonedas y finanzas no bancarias

El discurso no se limitó al diseño del dinero digital. Shin también adelantó un mayor escrutinio para los mercados de criptomonedas y para el universo de las finanzas no bancarias, dos áreas que los bancos centrales siguen observando con creciente atención por su potencial impacto sobre la estabilidad financiera.

De acuerdo con lo expuesto, el Banco de Corea ampliará el monitoreo de las criptomonedas y de otros activos no tradicionales. Además, buscará un acceso más amplio a datos financieros con el objetivo de rastrear riesgos de manera más temprana y precisa, algo que se ha vuelto prioritario tras años de expansión de plataformas e instrumentos fuera del perímetro bancario clásico.

Ese enfoque responde a una visión más preventiva de la política macrofinanciera. Aunque Corea del Sur cuenta con uno de los mercados cripto más activos del mundo, la volatilidad de estos activos y su creciente conexión con usuarios minoristas, fintech y servicios de pagos hacen que el banco central quiera reforzar su capacidad de observación.

La preocupación también se extiende a las finanzas no bancarias. En varias economías, los reguladores han advertido que el crédito, la inversión y la provisión de liquidez se están desplazando hacia sectores menos regulados, donde los riesgos pueden acumularse sin la misma visibilidad que existe dentro del sistema bancario tradicional.

Mercado cambiario 24 horas y pagos públicos tokenizados

Otro eje importante de su mensaje fue la modernización del mercado de divisas. Shin prometió medidas para permitir operaciones de cambio extranjero las 24 horas y avanzar hacia un sistema offshore de liquidación en won, dos pasos que apuntan a hacer más competitivo y flexible el uso internacional de la moneda surcoreana.

La referencia es relevante porque la digitalización monetaria no ocurre en aislamiento. Para que una moneda gane peso en el ecosistema global de pagos, no basta con emitir versiones tokenizadas o digitales. También necesita infraestructuras de liquidación, horarios operativos amplios y marcos técnicos que faciliten su uso dentro y fuera de las fronteras nacionales.

En paralelo, el Ministerio de Economía y Finanzas de Corea del Sur se prepara para probar pagos basados en blockchain para ciertos gastos gubernamentales dentro de un sandbox regulatorio. El piloto utilizará depósitos tokenizados para ejecutar gasto operativo del gobierno, con una implementación completa prevista para el cuarto trimestre de 2026.

La fase inicial comenzará en la ciudad de Sejong e incluirá condiciones como límites de tiempo y categorías de gasto. Esa prueba sugiere que el país no solo quiere experimentar con dinero digital en laboratorios del banco central, sino también llevarlo a casos de uso concretos dentro de la administración pública.

En conjunto, las señales de Shin dibujan una hoja de ruta bastante clara. Corea del Sur parece decidida a explorar un sistema de dinero digital donde la innovación avance, pero bajo una arquitectura dominada por el banco central y la banca regulada, con stablecoins todavía en una zona de incertidumbre política y legal.

Por ahora, el mensaje inaugural del nuevo gobernador no cierra el debate, pero sí redefine su equilibrio. En medio de la discusión legislativa, la prioridad oficial parece estar en consolidar CBDC, depósitos tokenizados y nuevas infraestructuras de pago antes de abrir la puerta, en mayor medida, a emisores privados de stablecoins.

 
 
 

Francia quiere que Europa acelere el desarrollo de stablecoins vinculadas al euro. El llamado llega en un momento en que el mercado sigue dominado por tokens atados al dólar y mientras la banca europea explora nuevas fórmulas, como los depósitos tokenizados, para ganar terreno en pagos digitales.

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  • El ministro de Finanzas francés, Roland Lescure, dijo que el escaso volumen de stablecoins en euros “no es satisfactorio”.

  • Un grupo de bancos europeos, entre ellos ING, UniCredit y BNP Paribas, planea lanzar una stablecoin ligada al euro en la segunda mitad de 2026.

  • Francia también respalda explorar depósitos tokenizados y mantener al euro digital del BCE como eje de los esfuerzos de tokenización.

💰💥 Francia exige más stablecoins en euros para enfrentar la dominación del dólar.

El Ministro de Finanzas, Roland Lescure, destaca el limitado volumen de stablecoins europeas como insatisfactorio.

Bancos como ING y BNP Paribas planean lanzar una stablecoin euro en 2026.… pic.twitter.com/iOujnrKyDg

— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) April 18, 2026

Europa necesita más stablecoins vinculadas al euro si quiere ganar peso en el negocio de los pagos digitales. Ese fue el mensaje central del ministro de Finanzas de Francia, Roland Lescure, quien pidió a los bancos del bloque profundizar sus esfuerzos en este campo y avanzar también en el desarrollo de depósitos tokenizados.

El pronunciamiento se produjo durante una conferencia cripto celebrada en París, donde Lescure participó con comentarios pregrabados, según reportó la agencia de noticias Reuters. Allí afirmó que el volumen todavía reducido de stablecoins ligadas al euro, frente a la enorme escala alcanzada por las vinculadas al dólar, “no es satisfactorio”.

La declaración refleja una preocupación cada vez más visible entre autoridades y actores financieros europeos. El bloque busca reducir su dependencia de proveedores de pagos no europeos en un contexto marcado por tensiones con Estados Unidos y por el temor a una mayor fragmentación en la infraestructura de pagos de la Unión Europea.

Las stablecoins son criptoactivos diseñados para mantener un valor estable, normalmente respaldado por monedas fiduciarias tradicionales. Aunque han ganado relevancia dentro del ecosistema cripto, su uso cotidiano como medio de pago sigue siendo limitado, incluso cuando bancos y empresas financieras de varias regiones exploran nuevos modelos para integrarlas a servicios más amplios.

Francia pide acelerar la respuesta europea

Lescure apoyó de forma explícita la idea de contar con una mayor oferta de stablecoins en euros. Su postura apunta a fortalecer la soberanía monetaria y tecnológica de Europa en una categoría que, hasta ahora, sigue ampliamente inclinada hacia instrumentos en dólares.

El funcionario también alentó a los bancos del bloque a “explorar más a fondo el lanzamiento de depósitos tokenizados”. La tokenización consiste en crear tokens sobre blockchain que representan activos financieros ya existentes. En este caso, la propuesta se enfoca en trasladar depósitos bancarios tradicionales a formatos digitales programables y trazables dentro de redes distribuidas.

El llamado del ministro francés se alinea con una estrategia más amplia dentro de Europa. Reguladores, bancos y responsables de política pública llevan meses discutiendo cómo evitar que la próxima fase de la infraestructura de pagos digitales quede dominada por actores extranjeros, especialmente estadounidenses.

En ese debate, la comparación entre el mercado de stablecoins en dólares y el de sus equivalentes en euros resulta especialmente llamativa. Mientras los tokens atados al dólar concentran una escala global y una fuerte liquidez, las iniciativas referenciadas al euro continúan siendo pequeñas y con un alcance mucho más restringido.

La banca europea prepara una alternativa

En ese contexto, un grupo de bancos europeos ha formado una empresa conjunta para lanzar una stablecoin vinculada al euro en la segunda mitad de 2026. Entre las entidades mencionadas están ING, UniCredit y BNP Paribas, que buscan construir una alternativa capaz de competir en el terreno de los pagos digitales.

Según explicó Lescure al referirse a esa iniciativa, “eso es lo que necesitamos y eso es lo que queremos”. Su respaldo sugiere que el gobierno francés ve en este proyecto una pieza relevante para equilibrar la influencia de Estados Unidos en un segmento que mezcla banca, infraestructura digital y criptoactivos.

La iniciativa bancaria surge en un momento en que distintas instituciones financieras alrededor del mundo experimentan con stablecoins. El interés aumentó de forma particular desde que el año pasado el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una ley que establece reglas para este tipo de activos.

Ese marco regulatorio en Estados Unidos ha reforzado la percepción de que el mercado podría entrar en una nueva etapa de expansión. Sin embargo, el liderazgo actual sigue concentrado en pocos actores, con un dominio muy marcado por parte de emisores ligados al dólar.

El mercado sigue concentrado en el dólar

Hoy, el principal referente del sector es Tether, con sede en El Salvador. La compañía afirma tener más de USD $185.000 millones de sus tokens vinculados al dólar en circulación, una cifra que muestra la gran distancia entre las stablecoins en dólares y las alternativas emitidas en otras monedas.

Del lado europeo, uno de los casos más visibles es el de Societe Generale, cuya stablecoin vinculada al euro, lanzada en 2023, tiene apenas EUR €107 millones en circulación, equivalentes a cerca de USD $126 millones según la conversión citada en el reporte original.

Esa brecha no solo refleja una diferencia de tamaño. También deja ver una disparidad en liquidez, adopción y casos de uso, factores que terminan alimentando un círculo donde los activos vinculados al dólar siguen ganando terreno por simple efecto de red.

Reuters señaló además que, pese al entusiasmo institucional, la demanda todavía luce moderada en buena parte de la banca europea. Una nota de investigación de RBC Capital Markets publicada esta semana indicó que dos tercios de los bancos europeos consultados consideran que la demanda de stablecoins sigue siendo limitada.

Pagos, tokenización y euro digital

Más allá de las stablecoins privadas, el debate europeo incluye otra pieza clave: el euro digital. El Banco Central Europeo ha venido desarrollando este proyecto con el objetivo de preservar el papel del dinero del banco central en una economía cada vez más digitalizada.

La idea es que una moneda digital emitida por el BCE funcione como base pública y segura dentro de un entorno donde crecen las soluciones privadas y tokenizadas. Para Lescure, esa arquitectura ofrece “el equilibrio adecuado” y debería situar a la moneda digital del banco central en el centro de los esfuerzos de tokenización.

El avance del euro digital, sin embargo, no ha sido lineal. En algunos países europeos, los grupos de presión bancarios han mostrado resistencia a los planes del BCE, mientras que el progreso legislativo dentro del Parlamento Europeo ha sido lento.

Ese ritmo desigual explica por qué algunos actores del mercado miran con interés modelos híbridos. En ellos podrían convivir stablecoins privadas, depósitos tokenizados y una CBDC mayorista o minorista, siempre bajo un marco regulatorio común que reduzca fricciones entre países y proveedores.

El trasfondo de esta discusión es claramente estratégico. Europa busca evitar que la infraestructura de pagos del futuro dependa de emisores externos o de plataformas no europeas, sobre todo en un escenario geopolítico menos estable y con mayores incentivos para fortalecer la autonomía regional.

Por ahora, el desafío sigue siendo pasar del discurso a la escala. La diferencia entre los más de USD $185.000 millones en circulación de Tether y los EUR €107 millones reportados por Societe Generale ilustra con claridad el terreno que Europa todavía necesita recorrer si quiere que el euro tenga una presencia más relevante en la economía digital tokenizada.

 
 
 
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