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Mercados

Michael Saylor aseguró que el “invierno” de Bitcoin terminó, pero la afirmación abrió un nuevo debate entre analistas sobre si la reciente corrección fue realmente un mercado bajista o solo un retroceso dentro de una tendencia alcista.

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  • Michael Saylor afirmó que el invierno de Bitcoin terminó mientras BTC cotizaba por encima de USD $78.000.

  • Mati Greenspan sostuvo que no hubo un verdadero invierno, sino un retroceso dentro de un mercado alcista amplio.

  • Analistas apuntan a que el próximo impulso para Bitcoin podría venir no solo de instituciones, sino también de Estados-nación.

La más reciente declaración de Michael Saylor sobre Bitcoin (BTC) volvió a captar la atención del mercado. El presidente ejecutivo de Strategy aseguró que “el invierno ha terminado”, una frase breve que coincidió con un momento en el que el precio de BTC se mantenía por encima de USD $78.000 y que reactivó el debate sobre la fase actual del ciclo.

El comentario no llegó en el vacío. Saylor es una de las figuras más visibles del ecosistema y lidera la empresa que figura como el mayor tenedor corporativo de Bitcoin que cotiza en bolsa. Por eso, cada mensaje suyo suele interpretarse como una señal del ánimo institucional.

Sin embargo, la idea de que el mercado acaba de salir de un “invierno cripto” no genera consenso total. Algunos analistas sí creen que Bitcoin ya dejó atrás su peor etapa reciente, pero otros sostienen que la corrección observada en meses anteriores ni siquiera alcanzó la magnitud necesaria para ser considerada un invierno en sentido estricto.

Winter’s Over pic.twitter.com/sWwrELMOEF

— Michael Saylor (@saylor) April 23, 2026


Según reportó CoinDesk, Saylor publicó su mensaje cuando Bitcoin superaba los USD $78.000, un nivel que la criptomoneda había recuperado por primera vez a comienzos del 22 de abril. La publicación fue acompañada por una imagen de estética épica, en la que aparecía el mismo empresario vestido con abrigo de piel y montado sobre un caballo.

La frase de Saylor también resuena con la agresiva estrategia de acumulación de Strategy, que añadió recientemente 34.164 BTC por USD $2.540 millones en su tercera mayor compra histórica, elevando sus tenencias totales a 815.061 BTC. Ese dato refuerza la lectura de que, para la empresa, las caídas recientes no alteraron su convicción de largo plazo.

En términos de mercado, el trasfondo de esta discusión importa porque el concepto de “invierno cripto” suele asociarse a largos periodos de caída, apatía y salida de capital. Si ese escenario efectivamente quedó atrás, entonces la narrativa dominante pasaría de la supervivencia a la expansión institucional y soberana.

Un mercado en recuperación, pero con interpretaciones distintas

Entre quienes matizan la lectura de Saylor está Mati Greenspan, exanalista senior de mercado en eToro y fundador de Quantum Economics. Su postura es clara: lo ocurrido en Bitcoin y en el mercado de criptomonedas en general desde el “flash crash” del 10 de octubre no sería un invierno, sino un retroceso relevante dentro de una tendencia alcista más amplia.

Ese episodio de octubre provocó aproximadamente USD $19.000 millones en liquidaciones forzadas en un plazo de 24 horas. Aun así, Greenspan considera que el movimiento no rompió la estructura mayor del mercado. Desde su perspectiva, el ajuste fue profundo, pero no cambió la dirección principal del ciclo.

El analista, que fue citado por CoinDesk, sí coincidió con un punto central implícito en el mensaje de Saylor: el suelo probablemente ya quedó atrás. Greenspan afirmó que es “muy probable” que Bitcoin ya haya visto su piso, lo que abre la puerta a un nuevo tramo alcista si continúan mejorando las condiciones de adopción y flujo de capital.

Esta diferencia semántica no es menor. Llamar “invierno” a la caída reciente sugiere una ruptura más severa en la confianza del mercado. En cambio, describirla como una corrección dentro de un mercado alcista transmite la idea de continuidad, algo que suele ser importante para inversionistas institucionales y corporativos.

No todos los expertos comparten el entusiasmo. Jason Fernandes, analista de mercado y cofundador de AdLunam, afirmó que incluso si el invierno terminó para Bitcoin —algo con lo que no está de acuerdo, el panorama sigue siendo mucho más frío para las altcoins.

Esa observación introduce otro matiz relevante. El desempeño de Bitcoin no siempre se traslada de manera automática al resto del mercado cripto. En ciclos de mayor cautela, el capital institucional tiende a concentrarse en BTC antes que en activos alternativos, lo que puede profundizar la divergencia entre ambos segmentos.

De la adopción institucional a la adopción de Estados-nación

Más allá del debate sobre si hubo o no invierno, Greenspan cree que el mercado está entrando en una fase distinta. A su juicio, las compras continuas de Saylor y el posicionamiento de Strategy apuntan a una era más permanente de Bitcoin institucional, marcada por el peso de tesorerías corporativas y por un cambio de percepción entre grandes actores financieros.

Para entender este planteamiento conviene mirar el desarrollo histórico de Bitcoin. Greenspan divide la evolución del mercado en tres grandes ciclos de adopción previos. El primero habría sido impulsado por los primeros adoptantes en 2013. Luego llegó, según su lectura, el gran despertar minorista de 2017. Después tomó forma la adopción institucional en 2021.

Ahora, el analista sostiene que el cuarto gran motor podría ser la adopción por parte de los Estados-nación. En su opinión, este proceso podría acelerarse pronto, en especial tras el giro político observado en EE. UU. durante el actual mandato del presidente Donald Trump.

Greenspan incluso planteó una imagen que, hasta hace pocos años, parecía lejana: bancos centrales incorporando Bitcoin a sus balances del mismo modo en que históricamente añadieron oro a sus reservas. La comparación busca resaltar un eventual papel de BTC como activo estratégico, más allá de su perfil especulativo.

Ese escenario todavía no está consolidado, pero ya existen señales que alimentan la discusión. En Estados Unidos se ha planteado una reserva estratégica de Bitcoin, aunque aún no está formalizada ni operativa. Aun así, el gobierno ya posee aproximadamente BTC 300.000.

El Salvador, por su parte, mantiene su programa de compra diaria con la mira puesta en una tesorería de 7.500 BTC. En paralelo, China posee cerca de 190.000 BTC y el Reino Unido alrededor de 61.000 BTC. También se observa actividad en niveles sub-soberanos, con entidades como Wisconsin y Nueva Jersey incorporando exposición a Bitcoin en asignaciones de pensiones públicas.

Lo que revela el mensaje de Saylor sobre el nuevo ciclo de Bitcoin

La importancia del mensaje de Saylor no radica solo en su tono optimista. También funciona como síntesis de una narrativa que gana fuerza en el mercado: la idea de que Bitcoin está dejando de depender principalmente del entusiasmo minorista para apoyarse cada vez más en balances corporativos, fondos institucionales y, potencialmente, actores estatales.

Ese cambio puede modificar la naturaleza de los próximos ciclos. Una base de demanda más ligada a tesorerías y reservas estratégicas tiende a responder menos a la especulación de corto plazo y más a decisiones de asignación de capital con horizontes largos. Si esa tesis se confirma, la volatilidad de Bitcoin podría seguir presente, pero dentro de un marco estructural distinto.

Al mismo tiempo, la discusión muestra que el mercado aún no tiene una lectura única sobre lo ocurrido en los últimos meses. Para algunos, el peor tramo ya pasó y el piso quedó establecido. Para otros, Bitcoin nunca entró realmente en un invierno y simplemente corrigió dentro de una trayectoria ascendente.

Sea cual sea la etiqueta correcta, el punto de coincidencia entre varias voces es que Bitcoin vuelve a ser observado como un activo de acumulación estratégica. El hecho de que Strategy haya llevado sus reservas sobre los 800.000 BTC, sumado a la posibilidad de mayor adopción institucional y soberana, refuerza la percepción de que el activo atraviesa una etapa de maduración.

También conviene subrayar que esta visión no necesariamente se extiende a todo el ecosistema cripto. La cautela expresada sobre las altcoins sugiere que el capital sigue diferenciando entre Bitcoin y el resto del mercado. Eso puede traducirse en una recuperación desigual, donde BTC lidere primero y otros activos queden rezagados. BTC se negocia alrededor de USD $78.300 al momento de publicación.

Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 
 
 

Los ETF al contado de Bitcoin en Estados Unidos encadenaron una fuerte racha de entradas de capital, pero los datos on-chain muestran que parte de esa demanda podría estar sirviendo para que los inversionistas de corto plazo vendan con ganancias. Mientras, BTC se acerca a USD $80.000 y el mercado enfrenta una prueba decisiva.

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  • Los ETF Bitcoin captaron USD $2.100 millones en 8 días seguidos y USD $2.400 millones en menos de dos semanas.

  • Bitcoin avanzó cerca de 12%, de USD $68.000 a USD $77.000, mientras crecen las señales de toma de ganancias entre holders de corto plazo.

  • Analistas observan los niveles de USD $78.100 y USD $80.100 como zonas críticas para definir si el rally continúa o se frena.

Los fondos cotizados en bolsa (ETF) al contado de Bitcoin en Estados Unidos volvieron a convertirse en uno de los principales motores del mercado. En medio de una recuperación del precio de Bitcoin (BTC), estos productos registraron una racha de fuertes entradas de capital que ayudó a surgir la moneda desde unos USD $68.000 hasta el área de USD $77.000.

Sin embargo, el repunte no está ocurriendo en un vacío. Mientras los fondos cotizados absorben miles de millones de dólares, los datos on-chain empiezan a mostrar otro fenómeno relevante: los tenedores de corto plazo estarían aprovechando esa liquidez para vender, una dinámica que ya ha coincidido con techos locales en este ciclo.

De acuerdo con datos citados por CoinDesk y U.Today, los ETF spot o al contado de Bitcoin acumularon entradas netas por USD $2.100 millones hasta el 23 de abril tras ocho jornadas consecutivas en positivo. En total, el mercado ha visto entradas netas en 10 de los últimos 11 días de negociación, acumulando cerca de USD $2.400 millones en menos de dos semanas.

Estas cifras confirman un renovado apetito por Bitcoin entre inversionistas institucionales y minoristas que operan a través de vehículos regulados. Pero también deja abierta una pregunta clave: si esa demanda bastará para absorber la oferta de quienes compraron recientemente y ahora buscan salir sin pérdidas o con ganancias.

Los ETF vuelven a empujar el mercado

La racha actual de entradas marca un punto importante para los ETF spot de Bitcoin en EE. UU. Según los datos referidos por CoinDesk, se trata de la secuencia más larga de entradas desde la cadena de nueve días registrada en octubre de 2025, período que luego precedió el máximo histórico de BTC sobre los USD $126.000.

Solo el 23 de abril entraron USD $223,21 millones a estos productos. El ETF IBIT de BlackRock concentró cerca de tres cuartas partes del flujo diario, con USD $167,49 millones, mientras que FBTC de Fidelity fue la única salida significativa, con un retiro de USD $16,93 millones.

Con ese movimiento, las entradas netas acumuladas desde el lanzamiento de los ETF spot de Bitcoin ya alcanzan USD $58.000 millones. Los activos totales bajo gestión se ubican en USD $102.000 millones, equivalentes al 6,5% de la capitalización de mercado de Bitcoin.

Como notó esta semana el analista de Bloomberg, Eric Balchunas, los ETF spot de Bitcoin ya pasaron a terreno positivo en el acumulado del año 2026. El experto destacó el dato asegurando que los ETF de Bitcoin están “de vuelta en la buena vida”, en una referencia musical a Steve Winwood, aunque advirtió que todavía se necesitan un par de miles de millones adicionales para que el acumulado de entradas vuelva a abrir romper máximos cercanos a los USD $70.000 millones.

Ese comportamiento resulta relevante porque BTC todavía se mantiene aproximadamente 35% por debajo del máximo macro alcanzado a inicios de octubre del año pasado, según el mismo reporte. Pese a esa corrección, los ETF spot absorbieron casi USD $1.000 millones en nuevo capital durante el descenso, una señal que algunos observadores interpretan como evidencia de convicción de más largo plazo.

La demanda institucional contrasta con la venta de corto plazo

Aunque los flujos hacia ETF han sido sólidos, la lectura on-chain introduce una capa de complejidad. Glassnode señaló a inicios de semana que Bitcoin recuperó su True Market Mean en USD $78.100, un nivel que sigue la base de costo promedio de la oferta activamente negociada.

Ese dato importa porque es la primera vez desde mediados de enero que BTC recupera dicha zona. Históricamente, ese tipo de reconquista ha marcado una transición desde condiciones bajistas hacia una estructura de mercado más constructiva.

Pero el siguiente nivel es el que concentra más atención. La base de costo de los tenedores de corto plazo se ubica en USD $80.100, es decir, el precio promedio de entrada de quienes compraron en los últimos 155 días. Si Bitcoin supera ese umbral, más del 54% de los compradores recientes pasaría a estar en ganancias.

En ciclos previos dentro del mismo año, ese punto ha coincidido con techos locales. La razón es relativamente simple: muchos inversionistas de corto plazo utilizan el repunte para salir cuando logran recuperar su capital o asegurar beneficios, lo que introduce presión de venta justo cuando el sentimiento mejora.

Glassnode también reportó que la ganancia realizada de los tenedores de corto plazo se disparó a USD $4,4 millones por hora. Ese ritmo supera ampliamente el umbral de USD $1,5 millones por hora que, según la firma, precedió cada techo local observado en lo que va de 2026.

Visto de otro modo, la demanda de ETF puede ser real y robusta, pero al mismo tiempo podría estar funcionando como una fuente de liquidez de salida para actores que han esperado un rebote para vender. Esa tensión entre entrada institucional y distribución de corto plazo es una de las claves para entender el momento actual.

El área de USD $80.000 se perfila como prueba decisiva

En términos de precio, Bitcoin ha subido cerca de 12% durante la racha reciente de compras en ETF, pasando de unos USD $68.000 a USD $77.000. El mercado ya rozó temporalmente la zona de USD $78.000 luego de un short squeeze el sábado, aunque después retrocedió.

CoinDesk indicó que el funding en los contratos perpetuos de Bitcoin sigue siendo negativo. En la práctica, eso significa que los cortos continúan pagando a los largos, una señal que puede abrir la puerta a nuevas liquidaciones de posiciones bajistas si el precio sigue subiendo.

En ese contexto, un segundo short squeeze combinado con demanda de ETF y con una recuperación de la demanda spot en plataformas offshore podría ofrecer la vía más directa hacia USD $80.000. Pero la cuestión no es solo llegar allí, sino sostener ese nivel frente a la venta de los tenedores de corto plazo.

El mercado ya tiene antecedentes de este patrón. La racha de siete días de entradas vista en marzo terminó rompiéndose en la misma semana en que Bitcoin marcó un máximo local. Esta vez, IBIT ha cargado casi en solitario con la mayor parte del impulso, mientras los emisores más pequeños han mostrado flujos mixtos.

Por eso, aunque la estructura actual no sea idéntica a episodios previos, sí guarda similitudes suficientes como para justificar cautela. Si BTC logra consolidarse por encima de USD $80.000, el repunte podría ganar una base más sólida. Si vuelve a ser rechazado, aumentaría la probabilidad de que el movimiento haya sido otro rally vendido por quienes buscaban una salida.

Bitcoin gana convicción frente a Ethereum

El contraste con Ethereum también ayuda a dimensionar dónde está concentrándose hoy la preferencia institucional. Mientras los ETF al contado de Bitcoin extendieron su racha ganadora el 23 de abril, los ETF al contado de Ethereum terminaron ese mismo día una secuencia de 10 jornadas consecutivas con entradas.

Los productos vinculados a ETH registraron salidas netas por USD $75,94 millones en esa jornada, con retiros en casi todo el segmento. La divergencia sugiere que, al menos por ahora, la convicción del capital institucional se inclina con mucha más claridad hacia Bitcoin.

Ese dato también encaja con el reciente fortalecimiento de la dominancia de BTC, que volvió a superar el 60% por primera vez en el año. En un mercado donde aún persisten dudas macro y alta sensibilidad al riesgo, Bitcoin parece seguir siendo el activo digital preferido para capturar exposición regulada.

En conjunto, la fotografía del mercado muestra dos fuerzas actuando al mismo tiempo. Por un lado, una demanda institucional que ha regresado con intensidad a través de ETF spot. Por otro, una oferta latente de inversionistas de corto plazo que ven en esta recuperación una oportunidad para realizar beneficios. La batalla entre ambas puede definir el próximo movimiento importante de Bitcoin.

Imagen original de , creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 
 
 

Morgan Stanley dio un paso estratégico hacia el negocio de las stablecoins con el lanzamiento de un fondo de mercado monetario diseñado para custodiar reservas en activos líquidos y regulados. La movida llega en un momento clave para la industria, justo cuando en Estados Unidos avanza una propuesta legislativa que podría obligar a los emisores a mantener ese tipo de respaldo.

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  • Morgan Stanley Investment Management lanzó el Stablecoin Reserves Portfolio, dirigido a emisores de stablecoins.

  • El fondo busca mantener un valor liquidativo constante de USD $1 e invierte en letras del Tesoro de EE. UU. y repos respaldados por valores gubernamentales.

  • La iniciativa se produce mientras avanza en el Congreso la GENIUS ACT, que podría exigir reservas líquidas de alta calidad en vehículos regulados.

Morgan Stanley dio un nuevo paso en su expansión hacia los activos digitales con el lanzamiento de un vehículo de inversión pensado para un segmento muy específico del ecosistema cripto: los emisores de stablecoins.

A través de su brazo de gestión de inversiones, Morgan Stanley Investment Management, la firma presentó el Stablecoin Reserves Portfolio, un fondo del mercado monetario gubernamental creado para ofrecer un lugar regulado y de bajo riesgo donde mantener las reservas que respaldan estos tokens.

La novedad es relevante porque ataca una necesidad central del modelo de las stablecoins. Cada token vinculado al dólar o a otra moneda fiduciaria requiere activos de respaldo que puedan sostener su paridad.

En términos simples, si una empresa emite una stablecoin equivalente a USD $1, debe contar con un activo real que respalde ese valor y que pueda convertirse en efectivo con rapidez si los usuarios desean retirarse.

En ese contexto, el nuevo fondo de Morgan Stanley busca convertirse en una pieza de infraestructura financiera para una industria que no deja de crecer. Según indicó CoinDesk, la capitalización total del mercado de stablecoins ya alcanza los USD $316.000 millones, con Tether y USDC concentrando la mayor parte del volumen dentro del segmento vinculado al dólar estadounidense.

El nuevo fondo MSNXX para emisores de stablecoins

El producto fue identificado con el ticker MSNXX y está estructurado para invertir solo en instrumentos de muy alta liquidez y bajo riesgo. Entre ellos figuran las letras del Tesoro de Estados Unidos, que suelen considerarse uno de los activos más seguros del sistema financiero, y los acuerdos de recompra, o repos, respaldados por esos mismos valores gubernamentales.

Ese diseño responde a un objetivo claro: preservar el capital y facilitar acceso diario a los fondos. Morgan Stanley explicó que el vehículo apunta a mantener un valor liquidativo constante de USD $1, una característica importante para entidades que necesitan estabilidad contable y previsibilidad operativa en la administración de reservas.

A diferencia de otros fondos donde el valor de la inversión puede variar de un día a otro, este producto intenta ofrecer una estructura más alineada con las exigencias de respaldo de una stablecoin. También brinda liquidez diaria, lo que significa que los participantes pueden retirar su dinero cualquier día hábil sin períodos de espera ni penalizaciones, algo clave para emisores que deben atender potenciales reembolsos de sus tokens.

Qué busca resolver Morgan Stanley con el nuevo fondo

Las stablecoins nacieron como herramientas para mover valor dentro del mercado cripto sin necesidad de pasar constantemente por el sistema bancario tradicional. Con el tiempo, sin embargo, su uso se expandió más allá del trading. Hoy también se emplean en remesas, pagos internacionales y transferencias transfronterizas de capital, ámbitos donde la velocidad y la disponibilidad permanente pueden representar una ventaja frente a la banca convencional.

Ese crecimiento convirtió al manejo de reservas en una función crítica. No basta con emitir un token y prometer respaldo. Los emisores necesitan activos líquidos, seguros y fácilmente auditables, además de estructuras operativas que satisfagan a reguladores, socios institucionales y usuarios. Ahí es donde Morgan Stanley intenta posicionarse, al ofrecer un vehículo regulado que podría encajar con futuras exigencias legales en Estados Unidos.

Fred McMullen, codirector global de liquidez de Morgan Stanley Investment Management, dijo en un comunicado que la firma se complace en ofrecer al mercado una nueva solución de inversión orientada a atender las necesidades de los emisores de stablecoins. Añadió que el aumento significativo de estos emisores, así como la creciente cantidad de activos mantenidos en stablecoins, representa una parte en evolución del mercado que está madura para un crecimiento futuro.

Más allá del anuncio puntual, el mensaje es claro. Morgan Stanley no solo está ofreciendo un nuevo fondo, sino intentando capturar una función estratégica en la arquitectura del dinero tokenizado. Si las stablecoins siguen ganando espacio en pagos y mercados globales, la administración de sus reservas podría transformarse en una línea de negocio importante para grandes gestores de activos y bancos tradicionales.

Por qué el momento importa: GENIUS Act.

El lanzamiento llega en un momento políticamente sensible para la industria. En Estados Unidos avanza en el Congreso la GENIUS ACT. Si esa propuesta se convirtiera en ley, los emisores de stablecoins tendrían la obligación de respaldar sus tokens con activos líquidos de alta calidad, como letras del Tesoro e instrumentos equivalentes al efectivo.

Además, esas reservas tendrían que mantenerse en vehículos regulados. Esa posible exigencia convierte al anuncio de Morgan Stanley en algo más que un simple producto nuevo. También puede interpretarse como una jugada de anticipación para captar negocio antes de que ese tipo de estructura pase de ser una buena práctica a una obligación legal para los emisores que quieran operar bajo un marco regulado en Estados Unidos.

En la práctica, eso implicaría una mayor institucionalización del mercado de stablecoins. Para algunos actores del ecosistema, este tipo de avance podría elevar la confianza en los emisores más sólidos. Para otros, también podría consolidar una mayor dependencia de grandes firmas de Wall Street en un sector que originalmente nació con la promesa de reducir intermediarios.

De cualquier forma, la dirección del mercado parece cada vez más clara. Las stablecoins se perfilan como uno de los pocos segmentos de la industria cripto con casos de uso concretos fuera de la especulación pura. Su utilidad en pagos, arbitraje, liquidez y movilidad global de capital ha llevado a que reguladores, bancos y gestores de activos presten cada vez más atención a su infraestructura de respaldo.

Parte de una estrategia cripto más amplia

El nuevo fondo no aparece de forma aislada. Morgan Stanley Investment Management ya había mostrado otras señales de acercamiento al sector. Recientemente lanzó el Morgan Stanley Bitcoin Trust, identificado como MSBT, un ETP de criptomonedas diseñado para seguir el comportamiento de bitcoin. En ese producto, BNY Mellon actúa como proveedor de servicios de custodia y administración del fondo.

La firma también presentó acciones tokenizadas de clase DAP de su Institutional Liquidity Funds Treasury Securities Portfolio en asociación con BNY. Esa estructura permite registros reflejados basados en blockchain, mientras BNY conserva los libros y registros oficiales. El movimiento sugiere que la entidad está explorando no solo exposición a criptoactivos, sino también aplicaciones de tokenización sobre productos financieros tradicionales.

McMullen afirmó que Morgan Stanley ha participado activamente en toda la industria para desarrollar la capacidad de ofrecer soluciones de liquidez relacionadas con activos digitales. Según sus palabras, aunque el mercado aún se encuentra en etapas tempranas, estos lanzamientos recientes muestran el compromiso de la firma con el desarrollo de soluciones relevantes y oportunas para atender necesidades cambiantes de los inversionistas en un entorno cada vez más digital.

Visto en conjunto, el mensaje es que Morgan Stanley intenta construir presencia en varias capas del ecosistema. Por un lado, ofrece exposición al precio de Bitcoin a través de un ETP. Por otro, explora tokenización de instrumentos financieros tradicionales. Y ahora, con MSNXX, apunta al negocio más silencioso pero potencialmente más estable: custodiar y administrar las reservas de stablecoins.

Ese enfoque resulta coherente con la evolución reciente del sector. A medida que los reguladores delimitan qué actividades pueden integrarse al sistema financiero, los grandes bancos y gestores encuentran oportunidades en servicios de infraestructura, cumplimiento y liquidez. En vez de competir solo en el terreno especulativo, buscan quedarse con los engranajes que hacen posible la operación cotidiana del mercado.

Si la regulación en Estados Unidos finalmente obliga a que las reservas de stablecoins se mantengan en instrumentos de alta calidad y en marcos regulados, Morgan Stanley ya habrá tomado posición. Y si esa transición se acelera, el negocio de administrar esas reservas podría volverse una de las puertas de entrada más rentables para Wall Street dentro de la economía tokenizada.

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Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 
 
 
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